El barrio Prado fue construido a partir del 30 de abril de 1926, está ubicado en la zona centro-norte de Medellín y hace parte de la comuna 10, conocida como La Candelaria; es considerada un área referencial para entender el patrimonio de las ciudades como un remanente a tradiciones, herencias y significados del habitar local con incidencia global.

 

Prado esta en el polígono de conservación con un inventario de 266 bienes de interés cultural de carácter municipal. Estos bienes se relacionan en el decreto 729 de 2007, siendo la zona de Medellín que más concentra bienes patrimoniales. El barrio fue fundado por el urbanista Ricardo Olano tomando como modelo el barrio Prado de Barranquilla. En este se destacan construcciones de los arquitectos Agustín Goovaerts, Nel Rodríguez, Félix Mejía Arango, Ignacio Viera, John Sierra, entre otros personajes de la cultura que dejaron su impronta en palacetes, chalets suizos, pequeños castillos inspirados en la Europa medieval, construcciones Art Nouveau y Art Decó,  y una réplica inspirada en el antiguo templo Luxor.

Su arquitectura ecléctica parte de una población multicultural, que migró al barrio en diferentes momentos. Inicialmente aparece la clase social alta que se radica en casonas con antejardín en los terrenos de la Polka en 1.930, luego se radican exiliados de la segunda guerra, entre ellos, familias judías provenientes de países como Lituania, Estonia, Polonia, Checoslovaquia y Bulgaria, cuyos apellidos pueden nombrarse los Ravinovitch, familiar Suster, familia Wielgus, familia Cohen, familia Farferoff, familia Kurzer, familia Baum, familia Glottman (Fundación Patrimonio para el Desarrollo & Agencia APP, 2016).

A partir de la década de 1960, los pobladores iniciales del barrio emigran a otros lugares de la ciudad y se generan nuevos usos a los patrimonios que a veces ponen en peligro su existencia. Estos usos, evidencian un marcado contraste entre las construcciones antiguas y los nuevos proyectos urbanísticos de corte más minimalista que reemplazan el modelo de vivienda tradicional (horizontal) por un modelo de arquitectura de transición (vertical) que irrumpen el sentido estético y simbólico del patrimonio.

La imposición de una arquitectura sobre la otra da cuenta de que aún no se ha establecido un diálogo, ni una relación entre ellas; abriéndose un debate entre el pasado y el presente que  ha ido borrando la génesis histórica. Resulta entonces, paradójico rastrear lugares y darse cuenta de que ya no existen o dejaron de ser patrimoniales.

Prado tiene un patrimonio natural representado por 2.882 individuos vegetales, entre árboles, arbustos y palmas de 166 especies. (Wolf, 2019, p.187). Es predominante en estos, los guayacanes amarillos (Tabebuia chrysantha), y rosados (Tabebuia rosea), los Casco de Vaca (Bauhinia kalbreyeri) y los Ylang Ylang (Cananga odorata), y otros como Gualandayes (Jacaranda mimosifolia), Carmín (Cassia siamea), Acacia Amarilla (Caesalpinia peltophoroides) y Carbonero Zorro (Pithecellobium arboreum) según el diagnóstico dado por el Departamento de Planeación (Alcaldía de Medellín, 2006).

En los últimos años su patrimonio cultural inmaterial ha incrementado con las 30 organizaciones, artistas y colectivos que han llegado a resignificar y dinamizar el barrio y sus espacios.

PLATAFORMA CÉNTRICO